
Tanto a nivel personal como profesional las relaciones humanas se transforman cuando percibimos un desequilibrio, sostenido en el tiempo, entre el coste y el beneficio, entre lo que damos y el esfuerzo que comporta, y lo que recibimos. Ese desequilibrio le produce insatisfacción a alguna de las partes.
Para gestionar esa emoción de insatisfacción – sostenida en el tiempo y cuando ya la hemos intentado equilibrar, sin éxito – por regla general tenemos dos opciones:
- Romper la relación: irnos de la empresa (o invitar a que se marchen), dejar a la pareja, separarnos del amigo…..
- Auto-regular la percepción de inequidad y desequilibrio, ajustando lo que damos con lo que recibimos: disminuir nuestro esfuerzo/rendimiento en el trabajo, hacer los encuentros con nuestro amigo menos frecuentes, disminuir la energía e interés que le dedicas a la pareja….
La decisión sobre qué opción es la más adecuada la tomaremos en función de los costes y riesgos de cada una de ellas.
Parrafada teórica, de acuerdo. La realidad es muy testaruda.
En esta fórmula coste/beneficio tan racional se inmiscuye una cosa que se llama emoción – amor, motivación, aprecio, pasión …. o todo lo contrario -un factor que varía de forma considerable el resultado de la misma y no podemos calcular, ni controlar de forma objetiva.
Y también se inmiscuye otro factor muy importante: la actitud de cada uno. Hay quien no puede pasar por la vida «dando a medias» y se implica emocionalmente en todo lo que hace, al 100%, condenados a sufrir pero también a sentirse vivos y pasearse por la vida con pasión. Tu eliges.
Por un 2018 con mucha pasión en todo lo que hagas!!!!






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