Os acordáis cuando creíamos que la información era poder y la guardábamos como un tesoro que no compartíamos con nadie, cuando llegaba a nuestras manos aquel informe que solo unos pocos tenían y nos sentíamos afortunados e importantes por disponer de una información privilegiada.
Como ha cambiado el cuento! Que ilusos creer que nos beneficiábamos de ese secretismo y falta de colaboración.
Afortunadamente la sociedad ha evolucionado y sigue evolucionando, y gracias a ello nos hacemos más inteligentes y descubrimos que lo que realmente nos enriquece es compartir y colaborar, que el hecho de compartir nos aporta beneficios.
En parte, gracias a las redes sociales, ha cambiado la tendencia hacia la colaboración entre profesionales, a compartir esa información que antes le dábamos un valor incalculable. Y ciertamente lo es, pero nos hemos dado cuenta que al compartirla también recibimos más información y nos enriquecemos todos. Aunque quedan barreras por salvar, ya no nos cuesta colgar en la red aquel informe que tantas horas nos costó elaborar, porque gracias a otros documentos – en la red- que hemos consultado, nos ha llevado menos tiempo elaborar.
Parece evidente que nos estamos volviendo más colaboradores. Leo con grata sorpresa un artículo de Eduard Punset “En ausencia de violencia” en el que habla de cómo la sociedad está evolucionando hacia el altruismo (según el psicólogo Steven Pinker). Nos comenta como” la historia de la evolución nos demuestra que el círculo familiar restringido en el que se ejerce el altruismo se amplía con el paso del tiempo de una forma ininterrumpida. Vivimos en un mundo cada vez más empático y por eso están abocados al fracaso los que siguen defendiendo y practicando la violencia”
Howard Rheingold habla sobre la «Colaboración» en este vídeo de TED en el que enfatiza como la cooperación, la acción colectiva y la interdependencia están cobrando fuerza en nuestra sociedad. Las formas en que nos organizamos están evolucionando.
Cae en mis manos un estudio “The Psychology of sharing” (que esta vez sí comparto con tod@s) publicado en The New York Times, en el que podemos leer sobre las motivaciones que nos llevan a compartir contenidos en las redes – aportar contenidos interesantes a otros, posicionarnos ante los demás, autorealizarnos etc. -. Así como los diferentes perfiles de personas que compartimos en red: altruistas, ambiciosos, boomerangs, conectores, etc.
Ya nos lo explicaba Richard Dawkins en 1976 en su Teoría del Gen Egoista la importancia del altruismo para la supervivencia de la especie «Tu rascas mi espalda, yo cabalgo sobre la tuya», Dawkins describe mediante ejemplos de especies animales, cómo actua el gen egoísta cuando individuos animales, ya sean de la misma especie o de diferente, viven en grupos. Vivir en grupos, defiende Dawkins, trae consigo beneficios heterogéneos, gracias a que, al vivir en grupos, los genes de los individuos toman más beneficios de la asociación que lo que invierten en ella”.
¿Es altruismo, es egoísmo inteligente o ambas cosas son lo mismo?
En definitiva, todo apunta a que colaborar y cooperar aporta más beneficios que inconvenientes y por eso la colaboración se abre paso en nuestra sociedad, pero ¿y en nuestras empresas y organizaciones? ¿ Realmente se está potenciando la gestión del conocimiento, la inteligencia colectiva, la colaboración? Como apunta Julen Iturbe en su post «Reinterpretando el sentido colectivo de una empresa» «Lo colectivo se diluye en una moderna adoración de la persona. Lo colectivo, si hablamos de empresas, sigue presentando de todas formas un gran inconveniente: a medida que se agiganta reduce el valor de las personas. Individualmente pierden valor.»
*Foto Bacb2016-701







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